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Bankroll sin romance: cuánto apostar para no quebrarte

DDiego Salazar
··8 min de lectura·bankroll managementgestion dinero apuestascuanto apostar
a bank sign lit up in the dark — Photo by POURIA 🦋 on Unsplash

Me acuerdo clarito de esa noche: 14 de mayo de 2022, Alianza empató 1-1 y yo, en modo iluminado pero de utilería, metí 1,200 soles en una combinada para “recuperar al toque” lo que ya había quemado en la tarde. Ese día tenía 1,650 en la cuenta. Sí, pues. Puse 72% de mi banca como si fuera plan financiero serio y no una pataleta con wifi. Perdí. Y lo más feo ni siquiera fue perder: fue abrir el historial y ver que, en apenas 11 días, había hecho 43 apuestas, con ticket promedio de 9.8% del bankroll. Ahí no te fulmina la mala suerte. Te cocina la matemática, despacito.

Lo cuento así, de frente, porque mucha gente cree que se va al hoyo por no “saber de fútbol”. Verdad a medias. Puedes leer bien un partido de la U o de Melgar, pegar un par de cuotas, y aun así terminar en rojo por cómo dimensionas la apuesta, que suena aburrido, sí, pero cuando lo ignoras te pasa factura sin hacer bulla. Yo lo hice meses. Tal cual. Y no, no hay frase elegante para adornarlo: puedes perder plata rápido, incluso acertando más de lo que fallas.

Regla del 1-5%: aburrida, sí; útil, también

Cuando me preguntan cuánto apostar, la respuesta más antipática es la que más te salva la chamba: entre 1% y 5% por jugada, según volatilidad y confianza real, no por impulso. Si tu bankroll es 1,000 soles, una unidad puede ser 10 (1%) o 20 (2%). En cuotas altas, yo no paso de 1.5%. En cuotas cortas con ventaja clara, casi nunca paso 3%. El 5% existe, sí, pero para momentos muy concretos; usarlo todos los días es manejar frenando con el parachoques, y tarde o temprano te sale caro.

En frío: si haces 20 apuestas seguidas arriesgando 10% por ticket, cinco derrotas al hilo te dejan 59% de banca viva. Si arriesgas 2%, esas mismas cinco te dejan 90.4%. Cambia todo. Así. Mucha gente subestima las rachas malas; en cuotas 1.70 (58.8% implícito), perder 4 seguidas no es película rara, pasa seguido, y Premier o La Liga te lo recuerdan cada fecha aunque no se lo hayas pedido a nadie.

Ejemplo de hoy, sábado 28 de febrero de 2026: Liverpool vs West Ham está en 1.40 al local. Esa cuota marca 71.4% de probabilidad teórica antes del margen de la casa. ¿Puede ganar Liverpool? Claro. ¿Eso te da permiso para meter 15% de banca porque “es fija”? Ni loco. Un penal, una roja al 20’, y quedas mirando nada.

Método Kelly: potente en papel, peligroso en manos ansiosas

Kelly es una fórmula para calcular tamaño óptimo según la ventaja que tú estimas. La versión base: fracción = (bp - q) / b, donde b es cuota neta, p tu probabilidad estimada y q el complemento. Suena denso. Pero baja a tierra. Si ves cuota 2.35 (b=1.35) y calculas 48% de probabilidad real, Kelly completo te tira cerca de 9.5% del bankroll. Demasiado agresivo para nuestra realidad latinoamericana, donde nos podemos equivocar seguido, más seguido de lo que aceptamos cuando nos creemos finos.

Caso de pizarra con partido real de esta tarde: Rayo no, mejor Barcelona vs Villarreal porque está 1.29 al Barça. Si tú estimas 82% local, hay edge frente al 77.5% implícito aproximado, pero chiquito. Igual Kelly completo puede sugerir un tamaño “razonable” que termina siendo pasado de rosca cuando encadenas tres lecturas buenas que salen mal por detallitos, por contexto, por varianza, por esa clase de cosas que nadie quiere escuchar cuando anda embalado. Yo uso medio Kelly o cuarto Kelly. Y a veces nada. Hay semanas donde la mejor jugada es no jugar.

En 2023 hice una prueba de 300 apuestas con Kelly completo, cuotas entre 1.60 y 2.80. ROI final: +3.2%. Lindo en papel. Pero el drawdown máximo fue -38% de banca en mes y medio. No da. Mentalmente te muele. Con medio Kelly, en otra muestra de 280 apuestas, el ROI bajó a +2.4%, pero el drawdown fue -19%. Menos fuegos artificiales, más supervivencia. Yo prefiero dormir, la verdad.

Unidades de apuesta: tu idioma cuando todo se pone feo

“Le metí fuerte” no dice nada. “Metí 2 unidades”, sí. Hablar en unidades te ordena la cabeza cuando vienes de perder dos tickets y el cuerpo te pide revancha, revancha nomás. Yo trabajo escala corta: 1u, 1.5u, 2u y rara vez 3u. Más escalones invitan a inventarte confianza donde no la hay. Si manejas bankroll de 2,000 soles y fijas 1u=20 soles, 2u son 40. Punto final.

Lo más útil de usar unidades salta cuando comparas deportes y torneos. No es igual entrar a un Alianza vs Cristal en Liga 1, donde conoces el contexto local, que a un Bournemouth vs Sunderland visto por highlights de pasada. El error clásico es subir stake en ligas que no sigues, solo porque la cuota “se ve rica”. Yo en 2024 perdí 14 unidades en Bundesliga en tres semanas por hacer justo eso, mientras iba +9 en mercado peruano de goles asiáticos. Sabía menos, arriesgué más. Genial, ¿no? Bien piña.

Y acá una digresión que igual regresa al centro: hay gente que separa bankroll deportivo y bankroll casino, pero se enreda porque usa la misma billetera mental. Mala jugada. Si mezclas saldos, terminas subiendo unidades después de una mala ruleta para “recuperar” en fútbol, y ahí empiezan las decisiones apuradas, medio ciegas, que después llamas mala suerte cuando en realidad era un desorden cantado. En una charla para MetodoBet revisamos 120 historiales anónimos y, en 67% de casos, la escalada de stake vino justo después de pérdidas cruzadas entre verticales. Si juegas ambos mundos, separa cajas como negocios distintos; si no, te saboteas solo. Y cuando alguien me dice que en slots de RTP alto “se equilibra”, yo le recuerdo que 97.13% de retorno teórico igual deja 2.87% de ventaja para la casa a larguísimo plazo, como pasa con

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Registro de apuestas: el espejo que casi nadie quiere mirar

Llevar registro suena a castigo del cole, pero es la única forma de cazar tus propias mentiras. Yo uso hoja simple: fecha, mercado, cuota, stake en unidades, resultado y nota emocional de una línea. Esa última columna duele. Bastante. “Aposté molesto”, “subí por miedo a perderme la cuota”, “ni vi alineaciones”. Ahí está la placa, no en el pick ganador que subes al grupo.

Vista aérea de un partido nocturno con tribunas llenas
Vista aérea de un partido nocturno con tribunas llenas

Datos concretos de mi libreta entre enero y agosto de 2025: 412 apuestas, hit rate de 52.1% en cuotas promedio 1.93, yield de -1.8%. ¿Cómo aciertas más de la mitad y pierdes? Por comisión implícita, mala elección de cuotas y stake irregular. Cuando corregí tamaño fijo por unidades y corté apuestas de madrugada, cerré septiembre-diciembre con 186 apuestas, hit rate 53.7% y yield +2.6%. No me volví gurú. Solo dejé de hacer tonterías caras.

Errores repetidos que veo, y que yo también hice más de una vez:

  • subir monto tras dos rojas seguidas para “emparejar” la semana
  • apostar sin anotar nada, confiando en memoria selectiva
  • usar parlays largos con 8-12 selecciones como plan de recuperación
  • cambiar tamaño porque “esta sí la siento”
  • mezclar dinero de renta, tarjeta o yape prestado con bankroll real

Consejos avanzados que casi nadie aplica porque aburren

Arranca con límite de pérdida semanal, no diario. El diario se presta al autoengaño: “mañana recupero”. El semanal te frena sí o sí. Yo tengo corte en -12u; si llego, cierro hasta el lunes aunque juegue Cienciano y yo jure que veo valor. Fastidia. Pero sale barato comparado con reventar la cuenta.

Aficionados viendo fútbol en un bar durante una jornada intensa
Aficionados viendo fútbol en un bar durante una jornada intensa

Ajusta stake por liquidez del mercado, no solo por confianza. En ligas grandes hay menos distorsión y puedes aceptar 2u si tu número es sólido; en mercados chicos o props raros, baja. Otra cosa: registra closing line value una vez por semana. Si tomas 2.10 y cierra 1.95 seguido, estás leyendo bien aunque pierdas en corto plazo. Si tomas 1.80 y cierra 2.00 cada sábado, tu problema no es mala leche, es precio pagado. Yo tardé años en tragármela, más o menos lo que tarda una pared en enseñarte modales cuando le metes la frente.

También te va a ir mal aunque hagas todo “bien”. Eso pesa. Esa parte nadie la vende porque no jala. Gestionar bien no te vuelve ganador automático; te vuelve alguien que puede seguir vivo después de un mes horrible. Suena medio triste, sí, pero prefiero esa tristeza a la euforia de dos semanas y luego mirar la cuenta en cero un martes cualquiera, con el lomo saltado ya frío al costado, y esa sensación absurda de haber chambeado para regalar plata.

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